Dr. Juan Carlos Iannicelli
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1473 visitas Publicada: 07/05/14

USO DE MACRÓLIDOS Y RIESGO DE ESTENOSIS HIPERTRÓFICA DE PÍLORO

INTRODUCCIÓN:

La estenosis pilórica hipertrófica infantil (EHP), afecta a 1-3 de cada 1.000 nacidos vivos, se considera como un defecto de nacimiento, aunque la hipertrofia del músculo del píloro no está presente en el nacimiento de estos niños. Desde 1976, algunas series de casos han sugerido un posible vínculo entre la eritromicina, un macrólido, y la estenosis pilórica hipertrófica infantil. Esta idea ha sido objeto de controversia.  

Algunas publicaciones sugieren que los macrólidos, incluso recibidos por la leche materna, aumentan el riesgo de estenosis pilórica hipertrófica infantil. Los mecanismos biológicos son desconocidos.
La eritromicina es un agonista de la motilina e induce la actividad de la migración de las estructuras motoras en el estómago, aumenta la motilidad antral, y puede causar fuertes contracciones que no se propagan.
La  capacidad de la azitromicina para estimular la motilidad gástrica se admite ahora mediante la demostración de que este fármaco puede activar el receptor de motilina y facilitar la actividad colinérgica en el estómago humano.  

Estos efectos pueden llevar a la hipertrofia del píloro.

Los antibióticos macrólidos se usan habitualmente en el tratamiento de las infecciones del tracto respiratorio superior e inferior y en enfermedades de transmisión sexual.

Se hareportado un aumento de hasta10 veces, en el riesgo de EHP,después del uso de macrólidos en los lactantes, se ha debatido si el riesgo también, puede estar aumentado por el uso materno de macrólidos, durante el embarazo y la lactancia.

Para evaluar la asociación entre el uso de los antibióticos macrólidos en las madres y los lactantes desde el inicio del embarazo hasta 120 días después del nacimiento y estenosis pilórica hipertrófica infantil, se realizó un estudio que siguió una  población de casi 1 millón de recién nacidos, de estos 880 desarrollaron EHP (0,9/1.000 nacimientos).
Comparando los niños sin macrólidos vs. los que si recibieron macrólido, se observó que los niños que habían recibido macrólidos entre los 0-13 días de vida, tenían un riesgo de desarrollar EHP, muy importante, disminuyendo sustancialmente hacia los días 14-120.
En cuanto al uso materno de macrólidos entre los días 0-13 después del nacimiento, también  estaba discretamente aumentado; y disminuyo hacia los días 14-120.
Después del análisis de los datos se concluyó que: el tratamiento de los niños pequeños con antibióticos macrólidos se asoció fuertemente con EHP y debe, por tanto, sólo ser administrado si los posibles beneficios del tratamiento superan los riesgos.
El uso materno de macrólidos durante las dos primeras semanas después del nacimiento también se asoció con un mayor riesgo de IHPS. Una posible asociación también se encontró con el uso final del embarazo.

La  EHP es la condición que más  frecuentemente requiere cirugía en los primeros meses de vida, cuando los niños, por lo general entre 3 y 12 semanas edad, presentan un progresivo deterioro ponderal, y vómitos debido a la hipertrofia del músculo pilórico.
Considerando una disminución de la incidencia de esta enfermedad en muchos países desde el comienzo de la década de los ’90; la estimación actual para IHPS es de alrededor de 1 a 2 por cada 1.000 nacimientos.

En esta cohorte, el uso de macrólidos en los lactantes se asoció con un fuerte aumento del riesgo de estenosis pilórica hipertrófica infantil, incluyendo un aumento en el riesgo de 30 veces con el uso durante las dos primeras semanas después del nacimiento, y otro aumento menor pero significativo, de tres veces más con el uso en los días 14 a 120,  pero no aumentó con el uso de macrólidos a partir de entonces.

No se encontraron pruebas de una asociación entre EHP y el uso materno de macrólidos durante las semanas de gestación 0-27, pero una posible modesta asociación con su uso durante la semana 28 de nacimiento.

La EHPse ha relacionado con una causa genética, historia familiar, orden de nacimiento (primogénito), y con factores ambientales como la alimentación con biberón.

Por otra parte, los niños tratados con eritromicina (macrólido) durante las dos primeras semanas después del nacimiento corren un mayor riesgo de EHP.

Sin embargo, no está claro si el aumento del riesgo asociado con el uso de macrólidos se extiende más allá de estas dos semanas o si el intestino infantil es particularmente susceptible durante las dos semanas después del nacimiento.

La mayoría de los casos EHP expuestos a los macrólidos no tenía malformaciones concomitantes, y que las asociaciones observadas, fueron consistentes con lo encontrado en  los recién nacidos sin malformaciones.
Los médicos pediatras y obstetras, deben estar atentos a estas consecuencias de los efectos adversos de los macrólidos, en RN y en embarazadas, e indicarlos solamente si los beneficios de su uso superan los riesgos.  
Así también deberían incluirlo en el registro de los antecedentes de los recién nacidos, ya que el dato de uso de macrólidos en el embarazo y las 2 primeras semanas de vida, aumenta el riesgo de EHP.