Dr. Juan Carlos Iannicelli
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761 visitas Publicada: 04/08/15

SINDROME DE PIERNAS INQUIETAS EN NIÑOS

SINDROME DE PIERNAS INQUIETAS EN NIÑOS

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas 2 décadas, el síndrome de las piernas inquietas en pediatría (SPI) ha recibido una atención creciente entre los pediatras generales y diversas subespecialidades pediátricas.

El Síndrome de las piernas inquietas  es un trastorno neurológico, caracterizado por una sensación desagradable (parestesias, hormigueos, prurito…) o de dolor profundo en las piernas, que mejoran o calman con el movimiento, de ahí su denominación.

 

Los incidentes ocurren generalmente durante el reposo o la inactividad, y son más graves en la tarde y la noche, en la que puede dar lugar a un impulso de caminar o mover las piernas y una perturbación importante del sueño, con disturbio de la conducta durante el día. El SPI puede ser descrito como una agitación, con una incapacidad para descansar que puede tener un impacto negativo en la calidad de la vida debido a las molestias durante la vigilia, la privación crónica de sueño y el estrés.

PREVALENCIA:

El conocimiento del SPI en niños es limitado, y la presencia del SPI puede ser no reconocido, especialmente en lactantes y niños en edad preescolar. En la edad escolar, la prevalencia se ha estimado en 1.9 a 3.6%.

Al ser un trastorno sensorio-motor, el diagnóstico del SPI se basa en las quejas subjetivas. Debido a que los niños pequeños no son  claros ni específicos en su relato, tienen dificultades para comunicar  sensaciones subjetivas. Los síntomas de SPI pueden aparecer en lugar de los trastornos del sueño, y el diagnóstico de SPI, puede ser fácilmente no considerado. La verdadera incidencia y la diversidad de los síntomas del SPI en los niños son, es por lo tanto, desconocido.

Otros investigadores estudiaron la asociación entre el déficit de atención y el SPI, y encontraron que aproximadamente el 42,9% de los pacientes, con trastornos de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), presentan síntomas de SPI y solo el 7,1% de ellos fueron diagnosticados como  SPI. Los pacientes con TDAH también experimentaron varios otros trastornos del sueño. Por lo tanto, una adecuada evaluación y tratamiento de los trastornos del sueño en pacientes con TDAH es esencial.

Concluyen que, los problemas de sueño deben ser evaluados e identificados antes del diagnóstico y tratamiento del TDAH, porque un número considerable de pacientes con TDAH, sufren de los síntomas del SPI y fueron diagnosticados  con el SPI.

SIGNOS Y SINTOMAS

Algunos pacientes describen sus síntomas como: “un dolor muscular o tensión”; otros pacientes describen una sensación de 'hormigueo desagradable' o un efecto 'como hormigas marchando en mis piernas', o 'como el agua de soda en las venas.'

 

Generalmente, el paciente tiene un examen físico y neurológico normal. La etiología sigue siendo en parte poco clara, pero las características genéticas, disfunción dopaminérgica y un bajo depósito de hierro (deficiencia de hierro, sin anemia), han demostrado desempeñar un papel importante.

Los síntomas de SPI pueden comenzar ya en el primeraño de vida, van acompañados de bajos niveles de ferritina y un alto índice de movimientos periódicos de las piernas durante el sueño y se puede mejorar con la administración de suplementos de hierro.

Es importante una difusión de este síndrome, que puede presentarse en los niños desde muy pequeños, y evaluar sus posibles etiologías.

En un grupo de 18 niños y adolescentes, los trastornos clínicos del sueño, precedida al   diagnóstico de SPI definido, por un promedio de 11,6 años. Muchos tenían un diagnóstico de trastorno de movimiento periódico de extremidades (MPE) o reunieron criterios de investigación para SPI probables o posibles, antes de cumplir los criterios definitivos para el SPI. Estos hallazgos sugieren que pueden ocurrir algunos aspectos del SPI, mucho antes de que los criterios de diagnóstico para SPI,estén presentes.

Las comorbilidades eran comunes, con parasomnias, TDAH, trastorno de oposición desafiante,  ansiedad y  depresión; se encontraron cada uno  en más de un 20% de estos casos. Se utilizaron los criterios diagnósticos para SPI Pediátricos, del Instituto Nacional de Salud (USA).

 

Diagnóstico del desorden del sueño secundario.   en el mismo estudio, 64 niños tenían al menos otro diagnóstico secundario sueño. El insomnio fue el diagnóstico más común secundario del sueño (43%), seguido por la apnea obstructiva del sueño y parasomnias. En total, 64 niños tenían un total de 81 diagnósticos secundarios del sueño; 49 niños tenían 1 diagnóstico secundario, y 15 niños tuvieron 2-3 diagnósticos secundarios.

 

DIAGNOSTICO:

El síndrome de piernas inquietas, un trastorno neurológico del sueño común, ocurre en 5% a 10% de los adultos en los Estados Unidos y Europa Occidental. Aunque el 25% de los adultos con síndrome de piernas inquietas informa la aparición de los síntomas entre las edades de 10 y 20 años, hay muy poca literatura informando la prevalencia en niños y adolescentes.

En un estudio (Picchietti D.-2007) basado en una población donde se uso, criterios diagnósticos pediátricos específicos, se analizó la prevalencia y el impacto del síndrome de piernas inquietas en 2 grupos de edad: de 8 a 11 y de 12 a 17años. De un total de 206 niños y adolecentes que reunieron los criterios para definir SPI, se observó una prevalencia de 1.9% para las edades de 8-11 años y 2.0% para los de 12-17 años.

En este estudio de los 22 niños que cumplían los criterios para el SPI moderado-severo, 11 (50%) los padres informaron una consulta médica acerca de los síntomas del niño en los último 12 meses, y de éstos, solo 3 (27,3%) informaron que el niño recibió un diagnóstico de SPI.

Los no diagnosticados, fueron rotularon como que “los síntomas eran parte de desarrollo normal” (44,1%).

Historia Familiar. Algunos autores mencionan que un 47,4% de los niños con SPI, tenían una historia familiar negativa, había un número significativo de niños (46,4%) con una historia familiar positivay los niños restantes (3%), eran dudosas.

Según los investigadores; estos datos poblacionales sugieren que el síndrome de piernas inquietas es frecuente y molesto en niños y adolescentes, y que se producen con más frecuencia que la epilepsia o la diabetes.

En 1995, el Grupo Internacional de Estudio sobre el Síndrome de las Piernas Inquietas identificó los cuatro criterios básicos para diagnosticar el SPI:

 

 

Aunque alrededor del 80 % de las personas con SPI también padecen del movimiento periódico de las extremidades, no es necesario tenerlo para un diagnóstico del SPI. En los casos más severos, los pacientes pueden experimentar discinesia (movimientos sin control, a menudo continuos) cuando están despiertos, y algunos pacientes tienen síntomas en uno o en ambos brazos, como también en sus piernas.  

Es importante interrogar  también por co-morbilidad asociada (Insuficiencia Renal Crónica, déficit de hierro, embarazo, DM, hipotiroidismo, hiperparatiroidismo, amiloidosis, ataxias hereditarias, artritis reumatoide, fibromialgia, ELA) y consumo de fármacos que puedan inducir un SPI (antidopaminérgicos como neurolépticos, metoclopramida o antihistamínicos, antidepresivos como mirtazapina, mianserina o amitriptilina, litio, betabloqueantes, cafeína, tiroxina).

Causas secundarias del síndrome de las piernas inquietas incluyen:

La deficiencia de hierro, lesiones de la médula espinal y de los nervios periféricos, embarazo, uremia y algunos medicamentos.

Deficiencia de Hierro.

SPI, pueden estar asociados con la deficiencia de hierro. Las reservas de hierro de un paciente pueden ser deficientes, sin anemia significativa. Estudios recientes han demostrado que la disminución de las reservas de hierro (indicado por los niveles de ferritina sérica inferiores a 50 ng/ml puede exacerbar los síntomas del SPI. Los pacientes con SPI recién diagnosticados o pacientes con SPI con una reciente exacerbación de los síntomas, deben tener sus niveles de ferritina sérica medidos.

Lesiones neurológicas.

SPI ha sido reportado en asociación con lesiones de la médula espinal y de los nervios periféricos,
Aunque un mecanismo patológico exacto no ha sido identificado. SPI también puede ocurrir en pacientes con enfermedad del disco vertebral.

Embarazo.
SPI, afecta hasta un 19 % de las mujeres durante el embarazo. Los síntomas pueden ser graves, pero por lo general desaparecen en un par de semanas después del parto.

Inducida por fármacos.

Evidencia por parte de los informes de casos publicados indican que los síntomas del SPI pueden ser inducidos o exacerbados por medicamentos como los antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la recaptación de serotonina, litio y antagonistas de la dopamina. La cafeína también ha sido implicada en el empeoramiento de los síntomas del SPI

Enfoques de tratamiento. En el estudio de Louella – 2014; la mayoría de los niños (65%) recibieron tratamiento con hierro. Otras modalidades de tratamiento incluyen intervenciones no farmacológicas (por ejemplo, almohadilla eléctrica, ejercicios ligeros, masaje, evitar la cafeína, higiene del sueño, elongación muscular, o baño caliente), melatonina (1-5 mg al acostarse), gabapentina (50-100 mg al acostarse), clonidina (50-100 mg al acostarse), y agonistas de la dopamina (pramipexol 0,25 hasta 0,5 mg, ropinirol 0,5-1,5 mg).

Algunos niños requieren terapia combinada o ensayos de diversos tratamientos si el planteamiento inicial no tuvo éxito.