Dr. Juan Carlos Iannicelli
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171 visitas Publicada: 03/14/17

PREVENCIÓN DE AHOGAMIENTO - BEBES NADADORES -CERCOS

INTRODUCCIÓN: 

Diferentes estadísticas nos muestran que:

El ahogamiento es la segunda causa de muerte por lesiones no intencionales en niños canadienses de uno a cuatro años de edad, que representan más de una quinta parte de las muertes en este grupo de edad. El ahogamiento causa casi 4.000 muertes en los Estados Unidos y más de 300.000 en todo el mundo cada año

Para los niños estadounidenses entre 1-4 años de edad, el ahogamiento ha superado los accidentes automovilísticos como la causa de muerte más común relacionada con lesiones, en 2.6/100.000 personas anualmente. A pesar de esta importante carga sanitaria, las iniciativas de salud pública han quedado rezagadas debido a la falta de regulación en las definiciones y presentación de informes.

En China, el ahogamiento es la principal causa de muerte por lesiones en niños menores de 14 años y representa el 40% de todas las muertes por lesiones. 

Más del 50% de las víctimas de ahogamiento tratados en salas de emergencia (ED) requiere hospitalización o transferencia para recibir cuidado adicional (en comparación con una tasa de hospitalización de aproximadamente 6% de todas las lesiones no intencionales). Estas lesiones no fatales por ahogamiento pueden causar graves daños cerebrales que puede dar lugar a discapacidades a largo plazo, y la pérdida permanente de funcionamiento básico (por ejemplo, estado vegetativo permanente). 

La situación típica de ahogamiento varía dependiendo de la edad. Los niños menores de 4 años tienen más probabilidades de ahogarse en una piscina, mientras que los adultos son más propensos a ahogarse en aguas aabiertas Una revisión sistemática encontró que el ahogamiento es la causa más común de muerte en la actividad acuática recreativa, en personas de 15 años o más; 30% a 70% de las víctimas de muerte por ahogamiento tenían alcohol en el torrente sanguíneo. Incluso pequeñas cantidades de alcohol aumentan el riesgo de ahogamiento y este riesgo aumenta con la cantidad de alcohol consumido. 

PREVENCIÓN   

Wilbert Longfellow instructor del Cuerpo de salvavidas de la Cruz Roja Americana, una vez dijo sobre la educación para la seguridad del agua: 'El agua puede ser un buen amigo o un enemigo mortal'.

 

La prevención primaria sigue siendo la táctica más eficaz para reducir significativamente el riesgo de mortalidad y morbilidad grave por ahogamiento. 
Para abordar este problema, las medidas pasivas, tales como cercos en los cuatro lados de la piscina, con puertas autobloqueantes han sido considerados como una excelente estrategia. 
A pesar de su eficacia demostrada y su atractivo como estrategias de prevención pasiva, éstas no han sido ampliamente adoptadas en forma universal. Otra estrategia de prevención popular pero cuestiionada es, enseñar habilidades para la natación, y  las seguridad del agua a los niños jovenes.
El ahogamiento raramente es causado por un solo factor; Por lo tanto, las estrategias de prevención no deben ser consideradas de manera aislada. Los métodos de prevención se dirigen a las preocupaciones epidemiológicas antes mencionadas y pueden dividirse en:  

SEGURIDAD DEL AGUA 

Seguridad del agua se denomina a los procedimientos, precauciones y políticas relacionados con la seguridad en, sobre y alrededor de las fuentes de agua, donde hay un riesgo de lesiones o ahogamiento. Tiene aplicaciones en varias ocupaciones, actividades deportivas y recreativas
También destacan las recomendaciones sobre el comportamiento de los niños alrededor del  borde de la piscina que aumentarían el riesgo de ahogamiento: por ejemplo, correr alrededor del borde de la piscina, empujar a otros niños y meterse en el agua sin un adulto. 
El agua para la mayoría de los niños pequeños significa diversión, juego y aventura; ya que no entienden los peligros asociados a ella.

Hay cuatro pasos para asegurar que los niños estén lo más seguro posible en torno al agua: 

1. Supervisación: Mantenga una estrecha vigilancia sobre sus hijos. Cuando los niños están en o cerca del agua (inclluyendo bañera), supervisar de cerca en todo momento. Debido a que el ahogamiento se produce rápidamente y en silencio, los adultos que miran los niños en o cerca del agua deben evitar actividades de distracción como jugar a las cartas, leer libros, hablar por teléfono, y el uso de alcohol o drogas.
2. Eliminación de peligros: cuando sea posible, eliminar los riesgos, si no hay agua no hay riesgo! Por ejemplo, vaciar piletas inflables y bañeras cuando no esté en uso. Al salir de la piscina, retire todos los juguetes de ella y del piso. Esto ayuda a eliminar la tentación para los niños de ingresar en la zona de la piscina.
3. Medidas ambientales: Cercos - todas las piscinas debe tener barreras de seguridad adecuadas para restringir el acceso de los niños a la piscina. Los cercos deben respetar las especificaciones recomendadas.    
4. Educación y Desarrollo de Habilidades: Enseñar a los niños a nadar y asegúrese de que aprender reanimación (RCP) - los primeros minutos en una emergencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

CERCOS PARA PISCINAS: 

El cerco debe encerrar todo el perímetro de la piscina, tiene que ser lo suficientemente alto (1,2mt)) como para evitar que los niños se trepen o salten sobre ella, y la distancia entre el borde inferior del cerco y el suelo debe ser inferior a 10 cm para evitar que los niños se cuelen por debajo. 
La puerta es el componente más importante de la valla. Debe ser auto bloqueante y de cierre automático, que abra hacia fuera, lejos de la piscina, y el cerrojo debe estar fuera del alcance de los niños (a una altura de al menos 1,34 mt del suelo). El cerco nunca debe bloquear la vista de la piscina. 

Una revision bibliografica de Cochrane concluye que: La barrera de aislamiento con puertas dinámicas de retención automática, es una intervención ambiental eficaz que reduce el acceso no deseado a las piscinas, y reduce el riesgo de ahogamiento para los niños en edad preescolar.

Debería implementarse una legislación acompañada de campañas educativas para todas las piscinas públicas, semiprivadas y privadas. La legislación debe exigir el cercado tanto de las piscinas de nueva construcción, como de las existentes e incluir disposiciones de aplicación, a fin de ser eficaces.

DISPOSITIVOS PARA FLOTACIÓN:  El uso de dispositivos personales de flotación cuando se navega en cualquier tipo de embarcaciones de recreo es una medida preventiva importante contra los ahogamientos. En un estudio de muertes relacionadas con la navegación realizado en los Estados Unidos, el 86% de los fallecidos no llevaban un dispositivo de flotación, mientras que el 14% restante, que llevaba uno, murió por otras causas, como la hipotermia. No se debe usar dispositivos de natación llenos de aire, que puedan desinflarse. 

CLASES DE NATACIÓN: el aprendizaje de habilidades de supervivencia en el agua pueden reducir las tasas de ahogamiento en los niños. Es aconsejable que los niños aprendan a nadar, sobre todo a partir de los 4 años de edad. Sin embargo, la decisión sobre cuándo un niño debe comenzar tales lecciones debe hacerse sobre una base individual. Hay estudios que sostienen que las lecciones iniciales entre las edades de 1 y 4 reducen las tasas de ahogamiento.

SE HAN ESTABLECIDO DEBATES POR DOS PUNTOS EN PARTICULAR:

Aunque varias recomendaciones, entre ellas la de la Academia Americana de Pediatría (AAP) que menciona:  
'Los niños generalmente no están preparados en su desarrollo, hasta después de los cuatro años, para lecciones formales de natación”

Los cuestionamientos se basan en que: Ni los términos 'preparados en su desarrollo' ni las 'lecciones formales de natación' están suficientemente bien definidos en la recomendación, para evitar desacuerdos y malentendidos graves entre los profesionales médicos y profesores, y la mala interpretación por parte del público en general. 
Además, debaten, no existen datos de investigación actuales que apoyen el uso de 'hasta los cuatro años' (o cualquier otra edad) como un punto de corte para iniciar las clases de natación.
McGraw presentó evidencia de que los bebés entre las edades de 12 a 18 meses demuestran fácilmente habilidades rudimentarias de natación como el pataleo de un perro arrojado al agua, con poca o ninguna instrucción tradicional. 

La AAP recomienda que, después de los 5 años de edad, todos los niños aprendan a nadar.
Sin embargo, debido a la ausencia de datos sobre los efectos de las lecciones de natación sobre el riesgo de ahogamiento, la AAP no recomienda, ni a favor ni en contra de las clases de natación como una estrategia preventiva entre los niños menores de 5 años.

Estudios anteriores (1995)  mostraron que se puede “entrenar” a niños de 24 a 42 meses de edad (durante 12 semanas). La capacidad de nadar y las habilidades de seguridad para evitar conductas de riesgo de los niños preescolares jóvenes pueden ser mejoradas a través de la capacitación. 
Esos programas pueden brindar cierta protección a los niños en riesgo de ahogamiento y no hay indicios de que este programa aumentara el riesgo de ahogamiento. 
Sin embargo, las cercas de piscina, otras barreras alrededor del agua y la supervisión de los padres siguen siendo las estrategias de prevención más importantes para reducir el ahogamiento en niños pequeños. De todas maneras los niños nunca deben nadar sin la supervisión de un adulto.

Las clases de natación y el aprendizaje de habilidades de supervivencia del agua pueden reducir las tasas de ahogamiento en los niños. Es recomendable que los niños aprendan a nadar, sobre todo a partir de los 4 años de edad. Sin embargo, la decisión sobre cuándo un niño debe comenzar tales lecciones debe hacerse de manera individual. Hay estudios que sostienen que las lecciones iniciales entre las edades de 1 y 4 reducen las tasas de ahogamiento. 

Los padres deben tener en cuenta la frecuencia de la exposición del niño a la madurez emocional del agua, las limitaciones físicas y otros problemas de salud, tales como hipotermia, enfermedades infecciosas, daño pulmonar de los productos químicos de la piscina, etc. Los niños o los que no han adquirido las habilidades suficientes no evitarán ahogar o proporcionar una protección completa y que, por lo tanto, debe mantenerse una supervisión constante. Saber nadar bien en una piscina no necesariamente hace que un niño sea seguro en ambientes. 

Se estudió la asociación entre las lecciones de natación y el riesgo de ahogamiento entre niños de 1-19 años. Los autores demostraron una asociación protectora entre la participación previa en clases de natación formal, y el riesgo de ahogamiento en niños de 1 a 4 años de edad.
Concluyen que la participación en clases formales de natación estuvo asociado con un 88% de reducción en el riesgo de ahogamiento en niños de 1-4 años.  

CONCLUSIÓN:

En una revisión (2015) donde se evalúan la evidencia, sobre las intervenciones asociadas a la prevención de ahogamiento en niños y adolescentes, se concluye que: 
'Hay pocos estudios que emplean métodos rigurosos y altos niveles de evidencia para evaluar el impacto de las intervenciones diseñadas para reducir el ahogamiento'.

Siete estudios cumplieron los criterios de inclusión y demostraron que Investigaciónes futuras podría validar las estrategias potenciales de prevención en torno a, el entrenamiento de resucitación cardiopulmonar y el uso de dispositivos personales para flotación. El ahogamiento es un desafío significativo para la salud pública a nivel mundial y existe la necesidad de estudios rigurosos y bien diseñados, que usen una terminología consistente para demostrar soluciones efectivas de prevención.