Dr. Juan Carlos Iannicelli
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118 visitas Publicada: 10/20/15

DISRUPTORES ENDOCRINOS AMBIENTALES. (DEA)

Sustancias químicas frecuentes en el ambiente, que afectan la salud.
Buscando la explicación a fenómenos clínicos inusuales.

 
En las últimas cuatro décadas hubo un dramático aumento de la incidencia global de la obesidad, diabetes y enfermedades metabólicas, así como de la obesidad infantil y la diabetes tipo II. Entre los años 2001 al 2009, se observó un alarmante aumento de un 30,5% de  la diabetes tipo II en niños, en los Estado Unidos.


Si bien los factores genéticos clásicos juegan un papel importante, se ha comprobado que en el crecimiento de estas patologías hay un componente ambiental que supera el comer en exceso, la  mala alimentación, la falta de ejercicio y los cambios en el estilo de vida.
De acuerdo a las investigaciones, la obesidad y el síndrome metabólico son enfermedades endocrinas y, por lo tanto, sensibles a la influencia de agentes ambientales. Este componente ambiental, que incidiría en estas patologías, es multifactorial e incluye medicamentos, estrés, nutrición, el microbioma (conjunto de microorganismos que se localizan de manera normal en distintos sitios del cuerpo humano), las infecciones, la iluminación nocturna y ambiental, y los productos químicos. Se han denominado a estas sustancias como disruptores endocrinos ambientales. Un  disruptor endocrino fue definido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (APA) como 'un agente exógeno que interfiere con la síntesis, secreción, transporte, metabolismo, acción de unión, o la eliminación de las hormonas trasportadas por la sangre,  que están presentes en el cuerpo y son responsables de la homeostasis, la reproducción y el proceso de desarrollo”.
La Unión Europea, considera como disruptor endocrino, a una sustancia exógena que causa efectos adversos a la salud en un organismo intacto, o su progenie, secundario a los cambios en la función endocrina.
Un disruptor endocrino potencial es una sustancia con propiedades que se podría esperar que lleve a alteraciones endocrinas en organismos previamente sanos.

Las anormalidades reproductivas y su relación con disruptores endocrinos del medio ambiente, fueron muy bien documentadas en especies de animales en vías de extinción, debido a la pérdida de su capacidad reproductiva.

El campo de la disrupción endocrina tiene especial pertinencia para los endocrinólogos. Las propiedades de estas sustancias son particularmente adecuadas para su estudio por endocrinólogos, porque muy a menudo activan o antagonizan los receptores de hormonas. No existe un sistema endocrino que sea inmune a estas sustancias, debido a las propiedades comunes de los productos químicos, las similitudes de los receptores y las enzimas implicadas en la síntesis, la liberación, y la degradación de las hormonas. En general, los disruptores endocrinos persistentes, tienen baja solubilidad en agua y muy alta solubilidad en lípidos, lo que lleva a su bioacumulación en el tejido adiposo.


Desde una visión pediátrica estos disruptores podrían ser la explicación de algunos fenómenos que antes eran raros y ahora son llamativamente frecuentes; como lactantes obesos alimentados con leche materna, o afecciones de la piel, alteraciones de la secreción tiroidea, antes raras y ahora relativamente habituales……. En las ratas, los análogos de los policlorobifenilos (PCB) o bifenilos policlorados pueden afectar el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides (HPT) en varios niveles, incluyendo una reducción en la T4 o TSH en la respuesta a Hormona liberadora de tirotropina (TRH). La principal fuente de ingestión de PCB en la dieta humana es el pescado en general, lo cual ocurre por la contaminación de las aguas. Un gran número de químicos industriales han mostrado reducir los niveles de hormona tiroidea.
Sumpter (2007), en una revisión sobre el tema propone: Preste atención a observaciones biológicas inusuales” y para poder reconocer lo anormal, es necesario conocer muy bien “lo normal”.


Concretamente, los disruptores endocrinos alteran los centros del apetito, y la saciedad en el cerebro, así como el número de células grasas, y otros aspectos del metabolismo: los efectos sobre el control de tracto gastrointestinal, músculos, páncreas y las funciones del hígado. Y la mayor susceptibilidad a estos disruptores se daría durante la vida uterina, la primera infancia, la pre-pubertad, el embarazo, la menopausia, y el envejecimiento.
Un grupo multidisciplinario de especialistas europeos analizó el papel de la exposición a los productos químicos ambientales, que serían uno de los principales responsables de la actual epidemia de obesidad, diabetes y síndrome metabólico. Los estudios en animales indican que la exposición a cantidades incluso pequeñas en el período prenatal puede provocar obesidad en años posteriores, y algunos disruptores apuntan directamente a las células beta y alfa  del páncreas, así como las células grasas y el hígado. Todo esto puede llevar a la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.


Los xenoestrógenos y xenohormonas, se han introducido en el medio ambiente por las empresas industriales, agrícolas y químicas en las últimas décadas. Su potencial impacto en la salud ecológica y humana está en estudio y es de gran preocupación para los endocrinólogos, ambientalistas, científicos y médicos que ven la disrupción hormonal, causada por la confusión que estos químicos causan cuando se introduce en la biología de todas las criaturas vivientes.

El grupo de moléculas identificadas como disruptores endocrinos es muy heterogéneo, e incluye productos químicos sintéticos utilizados como disolventes / lubricantes industriales y sus productos derivados (bifenilos policlorados, bifenilos polibromados, dioxinas, plásticos (bisfenol A), plastificantes (ftalatos), pesticidas (metoxicloro, clorpirifos, diclorodifeniltricloroetano (DDT), fungicidas (vinclozolina), y agentes farmacéuticos (dietilestilbestrol (DES).
Cuestiones importantes en relación a los disruptores endocrinos.
Una serie de cuestiones han demostrado ser clave para una comprensión completa de los mecanismos de acción y consecuencias de la exposición a los DEA.
1- Edad en la exposición
La exposición de un adulto a un DEA puede tener consecuencias muy diferentes, de la exposición de un feto en desarrollo, o un lactante. De hecho, el campo de las alteraciones endocrinas ha adoptado la terminología de 'la base fetal de la enfermedad adulta' para describir las observaciones del medio ambiente de un organismo en desarrollo, que incluye el entorno materno, y el ambiente externo, como interactúa con los genes del individuo para determinar la propensión de ese individuo a desarrollar una enfermedad, o disfunción en el futuro.
2- Latencia desde la exposición
Hay un retraso entre el momento de la exposición y las manifestaciónes de un trastorno. En otras palabras, las consecuencias de la exposición pueden no ser evidentes inmediatamente, pero puede manifestarse en la edad adulta o durante el envejecimiento.
3- Importancia de mezclas
Si los individuos están expuestos a un DEA, es probable que otros contaminantes ambientales estén involucrados porque la contaminación de ambientes, rara vez se debe a un solo compuesto. Además, los efectos de diferentes clases de DEA pueden ser aditivos o incluso sinérgicos
4- Comportamiento no tradicional de dosis-respuesta
Incluso niveles de exposición extremadamente bajos de hecho, cualquier nivel de exposición en absoluto, puede causar anomalías endocrinas o reproductivas, sobre todo si la exposición se produce durante una etapa crítica de desarrollo. Paradójicamente, dosis bajas pueden incluso producir  efectos más potente que dosis más altas.  
5- Efectos epigenéticos (no genéticos) transgeneracionales.
Los DEA puede afectar no sólo a la persona expuesta, sino también a los niños y las generaciones posteriores. La evidencia reciente sugiere que el mecanismo de transmisión puede en algunos casos involucrar la línea germinal, y puede ser no genómico. Es decir, los efectos pueden ser transmitidos no debido a la mutación de la secuencia de ADN, sino más bien a través de modificaciones a los factores que regulan la expresión génica, tales como la metilación del ADN y la acetilación de histonas.

6- Los productos de degradación de otros químicos pueden transformarse en DEA.
Las fuentes de contaminación por dioxinas
Policlorodibenzofuranos (PCDF) y policlorodibenzodoxinas (PCDD).
Las dioxinas son principalmente subproductos de procesos de combustión, pero también puede ser el resultado de procesos naturales, como las erupciones volcánicas y los incendios forestales.
Son estables químicamente, poco biodegradables y muy solubles en las grasas, tendiendo a acumularse en suelos, sedimentos y tejidos orgánicos. Las dioxinas son subproductos no deseados de una amplia gama de procesos de fabricación, incluyendo la fundición, el blanqueo con cloro de pasta de papel y la fabricación de algunos herbicidas y pesticidas. En cuanto a la liberación de dioxinas en el medio ambiente, los incineradores de residuos incontrolados (residuos sólidos y residuos hospitalarios) a menudo son los peores culpables, debido a la combustión incompleta.
La tecnología actual permite la incineración controlada de residuos con bajas emisiones de dioxinas.
Disruptores endocrinos y Toxicología Reproductiva
Entre otros, los filtros UV son sustancias lipofílicas, con un espectro de uso creciente, como los protectores solares o producto de protección cosméticos, como aditivo en plásticos, alfombras, ropa y jabones en polvo. Los filtros UV han sido declarados como cosméticos, pero siguen siendo esencialmente productos técnicamente no identificados.
Los datos revelan que un gran número de filtros UV, poseen actividad endocrina. Se  encontró que la exposición a uno de éstos, el filtro UV estrogénico 4-MBC, durante la vida pre y postnatal afecta el desarrollo del sistema hipotálamo-hipófisis-gonadal, de crías de ratas machos y hembras.
La toxicología de los filtros UV presenta dos facetas, dependiendo de la ruta de exposición: los filtros UV pueden llegar al organismo durante el uso de productos de protección solar, pero también contribuyen a la mezcla de sustancias químicas endocrino-activas presentes en el medio ambiente.

Muchos informes han sugerido que los disruptores endocrinos ambientales, que actúan imitando a los estrógenos, o actuando como antiestrógenos o antiandrógenos, son perjudiciales para la reproducción y pueden promover anormalidades tales como una disminución en el conteo de espermatozoides, y un aumento del cáncer testicular.

La obesidad y enfermedades metabólicas relacionadas.
En la actualidad existe evidencia convincente, que muestra un aumento dramático en la incidencia de un conjunto de fenotipos clínicos relacionados y las enfermedades asociadas al síndrome metabólico en las últimas 4 décadas. El síndrome metabólico se caracteriza por un conjunto de síntomas, incluyendo la resistencia a la insulina, hiperglucemia, obesidad abdominal, dislipidemia e hipertensión, que se producen juntos, incrementando el riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares (angina de pecho, hipertensión, accidente cerebrovascular, ataque cardíaco), enfermedades del hígado (esteatosis), trastornos inflamatorios e inmunes.
La obesidad se ha incrementado del 13% al 35% en adultos mayores de las últimas 4 décadas en los Estados Unidos. La diabetes tipo 2 aumentó un 30,5% en los niños y adolescentes en los EE.UU. entre 2001-2009. La diabetes tipo 2 anteriormente conocida como 'diabetes del adulto', ahora está aumentando rápidamente su incidencia en los niños y adolescentes al mismo tiempo que el aumento de la obesidad infantil.  La acumulación de grasa visceral (intra-abdominal) parece ser un factor de riesgo importante para los otros componentes del síndrome metabólico. Por último, el aumento de la incidencia del síndrome metabólico es reconocido como un problema de salud global, no sólo un problema de los países desarrollados.

Grün y Blumberg han acuñado el término 'obesógenos' en referencia a moléculas que regulan el metabolismo de lípidos de manera inapropiada y la adipogénesis para promover la obesidad.

Los obesógenos puede actuar para promover la obesidad mediante el aumento del número y tamaño de las células grasas, cambiando el balance de energía para favorecer el almacenamiento de calorías, alterando la tasa metabólica basal, mediante la alteración de la microbiota intestinal para promover el almacenamiento de alimentos, mediante la alteración de control hormonal del apetito y la saciedad, y mediante la alteración de circuitos cerebrales que controla la ingesta de alimentos y el gasto energético

Se encontró que algunos DEA tenían impacto en los niveles de insulina junto con las funciones vasculares, inmunes, hepáticas y cardiovasculares.

Nuevos productos químicos obesogénicos se están identificando a un ritmo creciente. Estos incluyen los DEA estrogénicos tales como dietilestilbestrol (DES), el bisfenol A (BPA), el DDT, organoestánnicos (estaño + cobre) como tributilestaño (TBT), perfluorooctanoides  y ftalatos.
Todos estos productos químicos muestran propiedades obesogénicas en animales de laboratorio. En los seres humanos los niveles urinarios de ftalato se han correlacionado con el aumento de diámetro de la cintura y BPA urinaria se ha correlacionado con la obesidad en niños y adolescentes y adultos.

Efectos de los disruptores endocrinos en Crecimiento
La exposición intrauterina a los disruptores endocrinos se ha asociado con bajo peso al nacer, baja talla y menor circunferencia de la cabeza en los recién nacidos. Los principales compuestos químicos que afectan el crecimiento en la infancia son los metabolitos  de los plaguicidas clorados diclorodifenildicloroetileno (DDE), plaguicidas organofosforados y los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). El retraso del crecimiento se ha observado en un seguimiento de 5 años, en niños después de la exposición prenatal a las dioxinas y furanos.

La salud humana y la enfermedad es una compleja interacción entre los genes del individuo y su entorno factorizado en el tiempo. Una interacción entre un estrógeno, por ejemplo, y su receptor que puede ser normal y saludable en el adulto, pero puede ser catastrófica en el desarrollo temprano,  como se evidencia en los expuestos prenatales con DEA.    
La clave para minimizar la morbilidad, es la prevención de los trastornos en el primer lugar. Sin embargo, las recomendaciones para la prevención son difíciles de hacer porque, la exposición a una sustancia química en un momento dado, rara vez refleja la historia de la exposición actual o los riesgos en curso durante el desarrollo, o en otras etapas de la vida; y por lo general no se conocen las exposiciones que una persona ha tenido en el útero, o en otras etapas de la vida.
En ausencia de información directa en relación con la causa y el efecto, el principio de precaución es fundamental para mejorar la salud reproductiva y endocrina.
Las instituciones dedicadas a la Endocrinología, actualmente se involucran activamente para reducir la exposición humana a los muchos agentes de alteración endocrina.

Una conclusión simple: hasta no tener mayor información, sería conveniente evitar en la medida de lo posible, todos los contactos a largo plazo, con químicos ambientales de las diversas categorías (plaguicidas, insecticidas, cosméticos, ftalatos, plásticos como recipientes de alimentos, etc.)

Los gobiernos nacionales e internacionales están en el proceso de establecer programas y estrategias de ensayo para evaluar la seguridad de los productos químicos utilizados en la actualidad en cuanto a su potencial para interactuar con el sistema endocrino del hombre y de la vida silvestre, lo que resulta en impactos potenciales sobre la reproducción, el crecimiento y/o el desarrollo. Enfoques de prueba concreto, los EE.UU., Japón, la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos  (OCDE), han establecido y los marcos normativos con objeto de evaluar los riesgos asociados con los productos químicos que tienen propiedades de alteración endocrina. Si bien ha habido una gran cantidad de esfuerzos en las últimas dos décadas en el contexto de la evaluación de la seguridad química, no hay intentos comparables para armonizar y aceptar de mutuo acuerdo, estrategias y criterios en la toma de decisiones, para el seguimiento y la evaluación ambiental existente hasta la fecha para los DEA.