Dr. Juan Carlos Iannicelli
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338 visitas Publicada: 07/20/14

DISCIPLINA EN NIÑOS

DESFIO PARA LOS PADRES Y EL PEDIATRA.

El término 'disciplina' deriva de la palabra latina 'disciplinare', que significa 'enseñar'.
Sin embargo, el término se asocia más con el concepto de castigo, que no alcanza el sentido pleno de la palabra. Disciplina implica un adecuado enfoque multifactorial, que hace uso de   modelos, actitudes, recompensas y castigos, para enseñar y reforzar un comportamiento socialmente aceptable.  A través de la disciplina, los niños son capaces de lograr el auto-control, un manejo independiente, y un sentido de protección.

Aunque la disciplina infantil es un tema importante para los padres, el tema rara vez es mencionado por los pediatras o los médicos de familia durante los exámenes de rutina para niños. Los problemas de conducta son relativamente comunes, pero con frecuencia poco reconocidos por los médicos. Por lo tanto, las oportunidades de aconsejar a los padres sobre métodos seguros y eficaces de disciplina se pierden.
La disciplina debe ser instructiva y apropiada para la edad, y debe incluir el refuerzo positivo para el buen comportamiento. El castigo es sólo un aspecto de la disciplina y, para ser eficaz, tiene que ser rápido, consistente y justo.  
Castigo: se entiende como castigo cualquier acción que implique mostrar un descontento con los comportamientos de alguien. Por lo tanto, cuando hablamos de castigo no se hace referencia necesariamente a los castigos físicos.  

ROL DE LOS PADRES:

Dado que la disciplina juega un papel importante en el desarrollo social y emocional de los niños, los médicos deben estar capacitados para hablar de este tema con los padres durante los controles de niño sano.
Los padres frustrados, pueden pedir asesoramiento a  pediatras o médicos de familia, sobre técnicas de disciplina que parecen ineficaces. Sin embargo, los médicos se sienten a menudo incómodos discutiendo la disciplina, y los padres pueden ser reacios a introducir el tema, ya que están preocupados por las críticas a sus habilidades como padres.   
Los padres a menudo se basan en ciertos estilos de disciplina, ya que fueron disciplinados de esa manera cuando eran niños. Las técnicas de disciplina influyen en el desarrollo social de los niños, el asesoramiento sobre este asunto es una parte fundamental de los encuentros  padres-pediatras.

Frecuentes visitas de supervisión de la salud durante la infancia de los niños, y los años preescolares ofrecen múltiples oportunidades a los pediatras para proporcionar asesoramiento a los padres sobre los problemas del desarrollo y del comportamiento. Por otra parte, los pediatras son los profesionales, con que la mayoría de los padres entran en contacto inicialmente por las preocupaciones sobre el desarrollo o el comportamiento de sus hijos. Durante la primera infancia y los años preescolares, este tipo de preocupaciones de los padres son muy comunes.

La investigación ha demostrado claramente la asociación entre el castigo corporal a los niños y las pautas de comportamiento desadaptativos como la agresividad y la delincuencia.

¿Como implementar la disciplina?

Tiempo de espera o de exclusiónAislamiento. ('Time-out') se utiliza con frecuencia para corregir a los niños más pequeños, pero debido a que a menudo se aplica incorrectamente, pierde su eficacia.
Tiempo de espera o de exclusión – Aislamiento. ('Time-out')  
'Time-out' es la practica  más común  de disciplina (muchas veces mal implementada).
Time-out comprende,  retirar al niño de la situación problemática. El niño debe ser enviado a una esquina o ambiente aislado del resto, o instruido a que se siente en un cuarto sin juguetes o la televisión. El ambiente debe ser neutral, aburrido, que no lo asuste y seguro.
Tiempo de espera es una de las técnicas disciplinarias más eficaces disponibles para los padres de niños pequeños, desde dos años de edad y hasta los años de escuela primaria.
La estrategia de tiempo de espera es eficaz, ya que lleva a que el niño no reciba la atención, que la misma, puede reforzar inadvertidamente el comportamiento inapropiado.

Al igual que cualquier otro procedimiento, tiempo de espera debe ser utilizado correctamente para ser eficaz. Debe ser utilizado sin emoción y constantemente cada vez que el niño se porte mal.  
Tiene como objetivo privarle de atención para lograr el aplacamiento. Por lo tanto no es adecuado hacerlo en forma dramática, ya que sería una forma de convertirlo en centro de la atención. El niño comprueba que sus padres le prestan una especial atención cuando se porta mal, mientras que cuando se comporta adecuadamente no recibe atención o la que recibe es mínima.
Es importante, cómo se inicia el tiempo de espera, que es lo que el niño hace durante este tiempo, cuánto dura el tiempo de espera, y lo que el padre hace cuando se ha terminado.

Algunas sugerencias para los padres sobre tiempo de exclusión  efectivo incluyen lo siguiente:

cuando el tiempo de espera permite a los niños a escapar de una situación o tarea que quieren evitar, puede aumentar el comportamiento inapropiado.
El castigo corporal es una forma controvertida, pero común de disciplina, que es menos eficaz que otros tipos de castigo. A pesar de los posibles efectos negativos del castigo corporal,  sigue siendo ampliamente aceptada en nuestra sociedad.  

En relación al castigo físico, se producen 6 hechos inevitables:

Al disciplinar debemos olvidar el efecto momentáneo, lo que nos interesa es que aprendan nuevas pautas de comportamiento de manera que a la larga varíen su conducta, de acuerdo con nuestro interés y en beneficio del niño.
Socialización es el conjunto de procesos mediante los cuales el niño va a interiorizar, es decir, a hacer suyos los principios, reglas, creencias y normas de los diversos ambientes donde deba convivir. 
El niño antes de los dos años realiza una interiorización de normas básicas en forma muy intensa, máxime por cuanto no critica los mensajes que recibe, los cuales pasan a ser verdades absolutas en su escala de valores. Si tales valores se reafirman a lo largo de su infancia, quedaran insertados y provocarán una generalización.
El riesgo en esta etapa esta en interiorizar normas seudoadaptativas – “a través de la rabieta consigue su objetivo”.
El mantenimiento de normas claras es estrictamente necesario para conseguir que el niño alcance una conducta plenamente adecuada.  

La Sociedad de Pediatría de Canadá propone:

Premisas de una disciplina efectiva.
Para ser eficaz, la disciplina tiene que ser:

dada por un adulto con un vínculo afectivo con el niño;
coherente, e inmediata al comportamiento que necesita cambio,
percibido como 'justo' por el niño;
apropiado a la etapa de su desarrollo psicomotor.
auto-mejora (es un tipo de motivación que hace que los niños se sientan bien consigo  mismos y elevan su autoestima)  en última instancia conduce a la auto-disciplina.

El médico puede promover la disciplina eficaz a través de, la evaluación, orientación preventiva y asesoramiento.

ANTICIPACIÓN:

La prevención debe ser adecuada al nivel de desarrollo del niño (hay conductas del niño que si bien parecen conflictivas, están en relación y es parte de su desarrollo normal).
Momentos problemáticos clásicos son: “caprichos” con la alimentación, resistencia al control de esfínteres y las rebeldías para irse a dormir.
Rabietas: Las rabietas o 'berrinches' son comportamientos naturales durante el desarrollo de la primera infancia. Los niños tienen una tendencia normal y natural a afirmar su independencia a medida que aprenden que son seres distintos de sus padres. En determinadas etapas, es normal y necesario para los niños experimentar con el control del mundo físico y con la capacidad de ejercer su propia voluntad frente a la de los demás.  

Bebés (nacimiento hasta los 12 meses)

Los bebés necesitan una rutina en torno a la alimentación, el sueño y el juego o la interacción con los demás. Las rutinas ayudan a regular las funciones autonómicas y proporciona un sentido de previsibilidad y seguridad. Los bebés no deben ser sobre-estimulados, esto puede suceder cuando hay una sobrecarga sensorial. Los niños pequeños no pueden experimentar la mayor parte de las cosas que suceden a su alrededor, sus sentidos están recibiendo nueva información constantemente: imágenes, sonidos, gustos, estímulos táctiles y todos ellos impactan en el bebe. Se agotan y pueden molestarse e irritarse.

¡APRENDER A TOLERAR LA FRUSTRACIÓN !

Los llantos, rabietas y desánimo en los niños son reacciones típicas de un deseo insatisfecho, es decir, de una frustración o decepción por  incapacidad  de concebir que ciertos deseos no son satisfechos. Si por el contrario el deseo es satisfecho hablamos de “gratificación”.
La frustración es un sentimiento que forma parte del desarrollo humano saludable, por tanto los niños deben ir  aprendiendo desde muy pequeños que no todos los deseos pueden ser satisfechos.

Se les debe permitir el desarrollo de una cierta tolerancia a la frustración y la capacidad de “auto-calmarse”.
Junto con una base emocional sólida creada por un ambiente previsible y seguro, los padres deberían dar a sus hijos oportunidades para que ejerciten la curiosidad y exploren, y para que además intenten vencer los desafíos y aprendan. Desde el nacimiento, los niños pueden aprender gradualmente a tolerar y a vencer la frustración. Es  importante   que aprendan a tolerar la  frustración que acompaña el desear algo y no poder tenerlo, y se esforzará por conseguirlo.
Si las situaciones frustrantes son muy frecuentes o son evitadas casi por completo, el niño nunca puede experimentar la frustración. El bajo nivel de tolerancia a la frustración, lleva a que ante una situación frustrante mínima o pequeña, se enfade o se ponga triste.Un nivel alto de tolerancia a la frustración necesita una frustración muy alta para que se enfade, se asuste o se ponga triste.
Los padres  deben permitir que el niño acepte y resuelva, ante una situación frustrante. Los efectos de no poner límites moldean a un niño que nunca tiene suficiente, que exige cada vez más y que tolera cada vez peor las negativas, un niño que crece con una escasa o nula tolerancia a la frustración.
En esta etapa, la disciplina no debe incluir técnicas como el tiempo de espera, “chirlos-nalgadas” o castigos. (Imposición de algo indeseable o no placentero, o la prohibición de algo deseable o agradable en respuesta a un comportamiento inaceptable) 

Primera infancia (1- 2 años)

Al final del primer año, es normal y necesario para los niños experimentar con el control de los elementos que forman su mundo,  y con la capacidad de ejercer su propia voluntad frente a la de los demás. Por consiguiente, se recomienda una buena dosis de tolerancia, por parte de los padres. Intervenciones disciplinarias son necesarias para garantizar la seguridad del niño, el límite de la agresión, y prevenir el comportamiento destructivo.
Retirar al niño o al objeto con una muy breve  explicación verbal ('No - caliente') un firme 'No', o redirigir al niño a una actividad alternativa por lo general funciona.


El padre debe permanecer con el niño en esos momentos para supervisar y garantizar que la conducta no se repita, y también para asegurar al niño que el padre no está retirándole su afecto.
En esta edad son muy susceptibles a los temores de abandono y no deben mantenerse  lejos de sus padres, durante el retiro.
Sin embargo, de vez en cuando, los padres pueden llegar a  necesitar un periodo de separación del niño. A la edad cercana al año, aún no pueden entender explicaciones verbales o madurar lo suficiente para responder a las prohibiciones. Por lo tanto, las instrucciones verbales y explicaciones son formas poco fiables de disciplina para el niño menor.   

Etapa de  2-3 años

La lucha por el dominio, la independencia y autoafirmación continúa. La frustración del niño al darse cuenta de las limitaciones de estas luchas lleva a moderar arrebatos. Esto no expresa necesariamente la ira o desafío deliberado. El cuidador debe darse cuenta del significado de estas manifestaciones. También, el cuidador debe mantenerse con el niño,  para supervisar, establecer límites y rutinas, y  tener expectativas realistas de la capacidad de respuesta del niño.
Conocer el patrón de respuesta de los niños, ayuda a evitar situaciones en las que las frustraciones pueden estallar.    

Cuando el niño recupere el control, el padre debe dar alguna explicación verbal simple y tranquilidad. El niño debe ser redirigido a otra actividad, de preferencia lejos de la escena de la rabieta. El niño no puede regular el comportamiento basado en prohibiciones o instrucciones verbales solamente.

Si el niño tiene una rabieta en un lugar público. Retire al niño del lugar de la mala conducta. Mantenga  al niño suavemente hasta que el niño logre el control. Dele una instrucción verbal corta y tranquilidad seguida de una supervisión y un ejemplo de comportamiento correcto.

Niños en edad preescolar  (tres a cinco años)

A los 3-5 años de edad, la mayoría de los niños son capaces de aceptar las pautas sociales y sus limitaciones, actúan  de manera adecuada para obtener la aprobación de los demás, y ser autosuficientes en sus necesidades inmediatas. Sin embargo, no han interiorizado muchas reglas, son ingenuos, y su juicio no siempre es adecuado. Ellos requieren buenos ejemplos luego de lo cual  organizan su propio patrón de comportamiento.
La consistencia debe aplicarse no sólo en las reglas y acciones del cuidador principal, sino en otros adultos que cuidan de los niños. La confianza en las reglas verbales aumenta, pero aún así el niño requiere supervisión para llevar a cabo las instrucciones y por seguridad. El Tiempo de exclusión se puede utilizar si el niño pierde el control. Redirección o pequeñas prohibiciones,  relacionadas con la mala conducta o inmediatamente después, son otras alternativas. La aprobación y la alabanza son los motivadores más poderosos para el buen comportamiento. Las charlas no funcionan bien y algunos consideran que son contraproducentes.  
Ejemplo: si un niño preescolar escribe en la pared con crayones. Imponga un tiempo de exclusión que le permita evaluar el mal comportamiento. Algunas prohibiciones pueden funcionar también, como limpiar la pared que escribió, para enseñar su responsabilidad.

Niños en edad escolar (seis años a 12 años)

La mayor independencia del niño puede dar lugar a conflictos. Los niños en edad escolar actúan de forma autónoma, para una amplia variedad de actividades, las cuales eligen así como a sus amigos, y reconocen otras fuentes de autoridad aparte de la paterna.
Los padres aún deben supervisar y proporcionar buenos modelos donde se miren sus hijos, establecer normas para muchas situaciones, y permitir que el niño sea cada vez mas autónomo. 
Los padres deben seguir tomando las decisiones en cuestiones importantes, ya que los niños de edad pre-escolar no pueden poner en práctica adecuadamente algunos de sus juicios y razonamientos.
La aprobación y gratificación se debe usar libremente, pero no en forma excesiva, para fomentar las buenas conductas y así fomentar un individuo más maduro. Deben fomentarse los motivadores. Los medios de disciplina incluyen abstinencia o el retraso de los privilegios, las prohibiciones o retiro de elementos de diversión,  y el tiempo de espera, según edad.