Dr. Juan Carlos Iannicelli
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110 visitas Publicada: 03/11/13

LA LECHE HUMANA (I)

Métodos de amamantar (Primera de dos notas)

Lactancia y riesgo de obesidad  / hipertensión.

La lactancia materna tiene una serie de beneficios a corto y largo plazo en la salud, pero los mecanismos subyacentes de sus efectos en resultados a largo plazo son inciertos.
Una de las ventajas más citadas de la lactancia materna es un menor riesgo de obesidad a largo plazo.
En contraste con la composición de la leche humana, que varía con la edad del bebé, la composición de la fórmula es constante y diseñada para satisfacer las necesidades de nutrientes para la totalidad de los primeros 6 a 12 meses de vida. 

Se observó que, en las primeras dos semanas de vida, los bebés alimentados con fórmula tienen aproximadamente   2 - 10 veces mayor ingesta de energía, y 1 a 5 veces mayor ingesta de proteínas que los amamantados.
Estos datos, son coherentes con la hipótesis de que los niños alimentados con fórmula pueden ser sobrealimentados durante la infancia temprana, un período crítico del crecimiento, y posiblemente puede conducir a la programación de la obesidad a largo plazo, esto tienen implicaciones para la composición óptima de las fórmulas infantiles. Actualmente existen en el comercio formulas con menor concentración proteica, para tratar de evitar estos problemas potenciales.

Idealmente, el contenido de energía de la fórmula debe ser equivalentes con respecto al contenido de energía correspondiente de la leche humana en diferentes etapas de la lactancia. Sin embargo, la fórmula está diseñada para ser apropiada para el primer año de vida y la mayoría de los productos disponibles comercialmente tienen una densidad de energía de aproximadamente 67 kcal/100 ml, mucho mayor que el contenido de energía ofrece una lactancia temprana.
Un aumento de peso más rápido en alimentados con fórmula en comparación con lactantes amamantados, ya es evidente en la primera semana de vida.

INGESTA DE L. DE MADRE Y L. DE FÓRMULA.

 *

  día 1

  día 7

dia 14

Leche de madre

21,5 ml/d

495 ml/d

673 ml/d

Leche de fórmula

170 ml/d

576 ml/d

761 ml/d

* resultados del meta-analisis.

En dos estudios separados, recién nacidos de término sanos alimentados con leche materna, perdieron una media del 6,5% del peso de nacimiento, antes de empezar a subir de peso, en comparación con los lactantes alimentados con fórmula  que sólo perdieron un 3,5% a un 3,7%, del peso inicial a la semana de vida.
Los bebés amamantados, no pueden recuperar su peso de nacimiento a los ocho días de vida, sin embargo, los bebés alimentados con fórmula generalmente exceden el peso al nacer a los ocho días de edad, en aproximadamente 50-100 g.

Varios estudios observacionales han demostrado, que el aumento de peso más rápido después del parto en la infancia, conduce a sobrepeso en la infancia y en la adultez, aumenta el riesgo de hipertensión y resistencia a la insulina (síndrome metabólico). Esto se ha demostrado a través de varios grupos de poblaciones diferentes.

Evidencia experimental reciente, ahora soporta los datos observacionales, lo que sugiere que el aumento de peso en la primera semana de vida puede ser particularmente determinante para aumentar el riesgo posterior de obesidad.

Es evidente que por ahora no es  posible imitar los beneficios que ofrece la lactancia con las fórmulas infantiles, la industria debería esforzarse para aproximarse a esta composición y beneficios, para los niños que no pueden ser amamantados.                

PERDIDA  DE  PESO EN  LACTANTES  AMAMANTADOS

La pérdida de peso neonatal es universalmente reconocida, pero aún poco entendida. Existe un limitado consenso profesional en la definición, tanto de la pérdida promedio de peso normal, y el límite inferior de pérdida de peso segura.

De hecho, la deshidratación y la hiperbilirrubinemia, así como sus graves consecuencias (deshidratación hipernatrémica y kernicterus) son más comunes en los bebés alimentados con leche materna, posiblemente como resultado de la lactancia materna inadecuada.

En este reciente estudio citado arriba, se evaluaron más de 1000 RN, en los cuales se exploraron durante su estadía hospitalaria, las siguientes variables: pérdida de peso, tipo de alimentación, estación del año, tipo de parto, peso al nacer, ictericia, duración de la internación, hipernatremia (> 150 mEq/L), e hipoglucemia (< 45mg/dL)

La glucosa en sangre se midió en 268 niños. La hipoglucemia no se relacionó con la pérdida de peso, ya que se produjo antes de la pérdida de peso; fue detectada en 40 niños (4% de la población) en las primeras 24 horas de vida: 38 niños tenían hipoglucemia moderada (25-45 mg / dL), 2  (0,2% de la población) tenían hipoglucemia severa (<25 mg / dL).

Treinta de 40 (75%) lactantes hipoglucémicos tenía una pérdida de peso <8%,     9 tuvieron una pérdida de peso de 8% a 10% (22,5%), y 1 tenía una pérdida de peso > 10% (2,5%).

La distribución de pérdida de peso en los lactantes hipoglucémicos fue casi idéntica a la distribución en la población general.

La hipernatremia es la complicación más temida de la pérdida de peso neonatal, y su incidencia en la literatura parece ir en aumento como consecuencia de la promoción de la lactancia materna exclusiva.  Todos los casos de hipernatremia se presentaron en niños con una pérdida de peso >8%(durante la internación conjunta: 2-6 días).En este trabajo la hipernatremia, se presentó en los primeros días de vida en el 0.2% y luego del alta en el 0.3% de los neonatos.

Los autores concluyen que, la lactancia materna no es necesariamente un factor de riesgo de mayor pérdida de peso neonatal precoz, como se ha documentado en la literatura científica. La promoción y apoyo de la lactancia materna es compatible con otras buenas prácticas neonatológicas, incluida la vigilancia postnatal, la evaluación de la lactancia materna y cuidadosa suplementación de fórmula.

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En este artículo se propone, que la deshidratación hipernatremia asociada con el amamantamiento, es una enfermedad grave y potencialmente  mortal, y tiene una mayor incidencia sobre todo en los países en desarrollo. Los autores sugieren  que esta situación, se puede prevenir.

El SNC puede estar implicado en pacientes con deshidratación hipernatrémica (por ejemplo, hemorragia intracraneal, trombosis, etc.) Esta condición se debe a que tanto el estado hiperosmolar (reducción del volumen cerebral, hemorragia, trombosis) y a la terapia de rehidratación (edema cerebral). Las convulsiones ocurren siempre durante la terapia de rehidratación rápida con fluidos hipotónicos EV.

El reconocimiento temprano y el manejo de dificultades relacionadas con la  lactancia materna, es esencial para evitar complicaciones importantes. Los profesionales sanitarios deben alentar a las madres sobre la lactancia exitosa después del parto, y a todas las madres se les deben enseñar, señales de peligro de deshidratación e inadecuada lactancia materna. Es urgente promover una conciencia temprana y mayor de este trastorno.

Habría que evaluar en nuestro medio, la pérdida de peso en neonatos amamantados, con un asesoramiento estandarizado en cuanto a lactancia, y un seguimiento estricto.

Ganancia de peso y técnica de amamantamiento.

 Se evaluaron dos técnicas de amamantamiento y se compararon distintas variables en relación a ambas.

CONSEJOS:

Grupo 1 (baby-led)

Los bebés tenian que alimentarse a demanda:   se debe permitir al bebé,  permanecer en el primer pecho por un período ilimitado de tiempo y renunciar al pecho de forma espontánea, el segundo pecho  sólo se ofrecerá si el bebé muestra signos de hambre.

Grupo 2 (tradicional)

Los bebes debian comer hasta 10 min de cada pecho, y de ambos, en cada alimentación, y deberían comer regularmente cada 3 hs durante el día, y  a “demanda” durante la noche, con intervalos de no menos de 2 hs desde el principio de cada alimentación. Un patrón estable debería ser establecido como “desayuno”  en el mismo momento cada mañana. Cada madre podría por lo tanto ajustar los consejos a sus propias circunstancias.

Conclusiones: En este estudio, el asesoramiento sobre amamantamiento tradicional resultó en un aumento de peso y en un aumento de las tasas de lactancia materna exclusiva, en comparación con los consejos donde dirigía el bebé.

Los bebés exclusivamente alimentados con leche materna que tenían periodos más cortos de alimentación (10 minutos o menos del el primer pecho) aumentaron más de peso.

Los bebes cuyas madres recibieron consejos sobre lactancia tradicionales, probablemente los que se alimenten 10 min o menos del primer pecho, tendrán mejor ganancia ponderal, y se alimentaran exclusivamente al pecho por lo menos durante 12 semanas, que aquellos que son alimentados a libre demanda.

Mamadas cortas (10 minutos o menos) del primer pecho están asociadas con mejores ganancias ponderales.

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 El mismo autor en una publicación mas reciente sugiere lo siguiente.

Los diferentes métodos de lactancia materna (tradicional / o, a demanda o guiada por el bebé) influyen la fisiología de la lactancia, ya sea apoyando o interfiriendo con el reflejo de bajada, por un efecto autocrino en el seno, e indirectamente a través del apetito infantil.

La manera en que los lactantes comen, influyen en la lactancia materna y la fisiología del bebé, por lo tanto, el método de la lactancia materna es muy importante.         
Alimentaciones poco frecuentes de ambos pechos en cada  toma (utilizando la primera leche) tienen el potencial de optimizar la osmorregulación neonatal mediante el aumento de la oxitocina plasmática neonatal y los niveles de prolactina.
La interpretación más antigua de la lactancia a demanda con alimentaciones  cortas, por lo general de ambos pechos, pero con una frecuencia de alimentación dirigida por el bebe, por lo  general errática, puede haber sido suficiente para algunas madres y bebés. Sin embargo, este método puede fallar fácilmente,   de manera que una óptima condición del suministro y reflejo de bajada de leche, podría agotarse en particular por la tarde y por la noche.