Dr. Juan Carlos Iannicelli
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148 visitas Publicada: 03/30/18

RECIEN NACIDO CON UN HUNDIMIENTO CRANEAL

Varón nacido de parto normal, su madre de 30 años sin antecedentes, el niño pesaba 3460 g. El curso prenatal transcurrió sin incidentes, y el bebé fue entregado en buenas condiciones (puntajes de Apgar de 9 y 10 al primer y quinto minuto). Durante el examen clinico, se observó una depresión del cráneo en region parietal derecha. El examen neurológico fue normal. La tomografía computarizada con imágenes de reconstrucción tridimensional reveló una depresión de 4 x 4 cm en el hueso parietal derecho. No hubo evidencia de fractura y las estructuras intracraneales fueron normales. En la revisión a los 4 meses de edad, la depresión se había resuelto por completo. El bebé permanece neurológicamente intacto y crece apropiadamente.

DEPRESIÓN CONGENITA DEL CRANEO TRAUMATICA Y NO TRAUMATICA

INTRODUCCIÓN: Los huesos del cráneo fetal y del lactante son generalmente muy maleables, comparados con niños mayores, ellos pueden ser deformados relativamente fácil por presiones externas. Depresiones congénitas relacionadas o no, con traumas del parto son descriptas en lactantes nacidos de partos vaginales o por cesárea. 

Con pocas excepciones, una depresión de la bóveda craneal en un recién nacido es causada por un trauma en el nacimiento y a menudo se asocia con fracturas. La depresión localizada del cráneo sin trauma es rara. 

Un hundimiento del cráneo en neonatos es extremadamente raro, en el grupo de RN, con una incidencia de alrededor de 1/10.000 RN – esta tasa se origina en un trabajo donde se encontraron 3 casos entre 29.137 nacimientos durante un periodo de 8 años, con una incidencia de 0.01%, y es citado en numerosos estudios. 

En África esta condición es más frecuente, afecta a  1/4000 neonatos. Esto puede ser debido al excesivo uso del fórceps, o presión digital del obstetra durante la rotación manual.

Existe una amplia gama de posibles causas de fracturas espontáneas de cráneo deprimidas y todas tienen un pronóstico muy bueno.

ETIOLOGÍA:

La causa generalmente se desconoce, pero se ha sugerido que, debido a la naturaleza cartilaginosa del cráneo fetal, la compresión con piernas o manos del feto, o la pelvis materna durante el parto podrían provocar la deformación del cráneo.

En cuanto a la patogénesis, se mencionan dos tipos de depresión congénita del cráneo neonatal: 

(1) Depresión del cráneo, que es una deformación sin fractura; y 

(2) Depresión craneal con fractura, que es un trauma que fractura el hueso, y se acompaña de depresión.

Los huesos del cráneo del recién nacido y los lactantes, en general, poseen una gran plasticidad, por esta razón, las fracturas deprimidas que se producen a esta edad se llaman fracturas 'Ping Pong' (hundimiento similar al que observamos en las pelotas de ping-pong en que se hunde hacia adentro). Estos términos describen nada más que la alteración de una superficie convexa normal del cráneo, a una superficie cóncava secundaria al “trauma”. 

En opinión de algunos estudios, se debe a la presión de los dedos o las muñecas del neonato sobre la superficie del cráneo en el útero. El diagnóstico siempre se realiza en el período posparto. Las fracturas craneales deprimidas, adquiridas generalmente están relacionadas con maniobras obstétricas durante partos difíciles. 
Estas depresiones en el cráneo del paciente son producidas por dos mecanismos diferentes; en primer lugar, las causadas por deformación sin fractura y segundo, las causadas por una fractura que se acompaña de una depresión ósea.        
El tratamiento de estas fracturas es controvertido, se sugiere que las fracturas que ocurren en el momento del nacimiento pueden elevarse espontáneamente poco después del nacimiento. La  elevación rápida es necesaria porque después de las 72 h, el hueso se vuelve más difícil de elevar.

Las opciones de tratamiento para las depresiones congénitas incluyen elevación quirúrgica, elevación manual usando presión digital a los lados de la depresión, elevación por succión con un extractor de leche o extractor de vacío, o solo observación con resolución espontánea dentro de los 6 meses.

El tratamiento de estas fracturas es quirúrgico según diferentes autores, aunque algunas de estas fracturas que ocurren en el parto pueden elevarse espontáneamente.
En la opinión de algunos, si el hundimiento es menor a  5 mm no hay que hacer nada, en caso que el hundimiento sea mayor o igual a 5mm, la fractura de ping-pong es quirúrgica, por la posibilidad de producir daño en el SNC.
Ya que estas molduras de cráneo pueden resolverse de forma espontánea y sin complicaciones, en ausencia de signos neurológicos, o evidencia de anormalidades intracraneales subyacentes, probablemente no se requiera terapias intervencionistas. Otros autores muestran éxito con la aplicación de una herramienta que produzca vacio sobre la depresión y así la corrigen - foto. (“extractor de leche materna”)                                      

 

Como los huesos del feto son fácilmente deformables, la presión externa puede provocar una depresión de los huesos blandos del cráneo sin causar una fractura en la corteza. 

Las causas reconocidas de una depresión de la bóveda congénita incluyen la fuerza de compresión de una prominencia ósea de la pelvis, un fibroma uterino, la mano o el pie del feto o la parte del cuerpo de un gemelo. Algunos proponen que la causa de la depresión del cráneo es la presión ejercida por los dedos y/o el puño del recién nacido sobre su cráneo. 

Las fracturas de cráneo neonatales deprimidas pueden identificarse clínicamente en el momento del parto por una concavidad anormal o por el moldeado del cráneo. Las radiografías simples del cráneo pueden demostrar el grado de deformación y la ecografía craneal se puede usar para identificar hemorragias intracerebrales y hematomas. El uso de tomografía computarizada para detectar fracturas y hematomas es más sensible y reduce la probabilidad de malinterpretar líneas de sutura y marcas vasculares como fracturas, pero tiene la desventaja de dosis más altas de radiación ionizante y la necesidad de sedación, para evitar los artefactos por movimiento. La apariencia radiológica en una depresión de la bóveda congénita, es muy similar a lo que se observa en una fractura de cráneo deprimida o de ping-pong.

 

EVOLUCIÓN: 

En los casos que no presentaron complicaciones, o factores de riesgo, varias publicaciones mencionan que el defecto del cráneo se corrige completamente (aproximadamente en 3-6 meses) sin ninguna intervención, y con un  neurodesarrollo apropiado para la edad.